lunes, 16 de febrero de 2009

Control emocional


Control emocional

Sobre la represión de las emociones en el trabajo y su impacto en la salud.

Sonreír por obligación puede perjudicar la salud. Esta afirmación parece chocar frontalmente con la valoración social de la sonrisa, considerada poco menos que un elixir para quien la ofrece y quien la recibe. Su elevada reputación en el mundo laboral se debe a la creencia, sobradamente contrastada por la experiencia, de que las muestras de simpatía son siempre bien recibidas por los clientes y, por tanto, facilitan la buena marcha del negocio. Tanto es así que a muchas personas que trabajan en contacto directo con el público, desde las azafatas a los recepcionistas de hotel, se les llega a exigir que exhiban una sonrisa permanente en su cara. Incluso a los operadores telefónicos, aunque no dan la cara, se les reclama que esa misma sonrisa fluya por su voz. Esta exigencia, como muestran algunos estudios, puede ser emocionalmente agotadora, estresante y hasta nociva para la salud.

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